| ORGULLO MONTEVIDEANO |
| Escrito por Gustavo Espiñeira | |
| miércoles, 28 de julio de 2010 00:00 | |
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Un libro que empezó a generarse sin siquiera saberlo en otro ícono que es propiedad de los uruguayos, el Primer Sudamericano de Selecciones jugado en diciembre de 1930 en el Stadium Nacional de la calle Piedras 177, entre Maciel y Guaraní, donde se estrellaba la calle Isla de Lobos y ahora se yergue el edificio de la Administración Nacional de Puertos. Quien lo iba a decir: ¡un estadio en nuestra Ciudad Vieja! y por si fuera poco con capacidad para unos 4 mil espectadores, que desde cuatro años antes fue inaugurado con un Sudamericano de Boxeo Amateur donde participaron apenas Argentina, Chile y Uruguay. La primera pelea que allí hubo como previa de este sudamericano fue entre los púgiles profesionales Crocco y Esmoris. Boxeo y basketball fueron casi ineludiblemente de la mano por esa época compartiendo cuadriláteros con guantes y pelotas de la Casa Mauri y Cía. Ese Campeonato Sudamericano de Boxeo Amateur tuvo como integrante de la Delegación Argentina al Sr. Carmelo Calarco, que también fuera Presidente de la delegación de básquetbol argentina para el Sudamericano de 1930, justamente en el mismo Stadium y vital para que se hiciera realidad la presencia argentina en ese sudamericano, calmando las aguas en cada una de las reuniones de la cúpula mayor de la Federación Argentina, que a raíz de los encontronazos de las dirigencias rioplatenses meses antes en el 1er. Mundial de Fútbol de Montevideo, pretendían no participar. Increíblemente, Don Carmelo Calarco, vendría nuevamente a Montevideo para el Sudamericano de 1940, ya en el Estadio Centenario pero ahora ostentando la investidura de Presidente de la Comisión Sudamericana de Basketball. La rica historia del baloncesto uruguayo hace que la camiseta celeste haya hecho fuerza como para ganar un espacio en el repartido MASCULINO del libro pero de todas formas el filtro siempre pasa por quien recrea en su cabeza previamente la estructura del mismo. Ese filtro es de un argentino, porteño en forma particular, consciente de las mil batallas protagonizadas en cancha entre dos rivales acérrimos cuando de deporte y puntualmente fútbol o básquetbol se trata, los que hicieron generar el clásico más añejo del baloncesto continental hasta que Brasil tomó cuerpo y se coló entre ambos para generar otros. Un hombre empapado de básquetbol, con lujo de detalles de absolutamente todos los 600 y tantos partidos oficiales que Argentina jugó en su historia dentro de esas estadísticas. Un argentino que supo pasar por alto conflictos políticos que uruguayos y argentinos tuvimos a inicios de la década de 1950 que valieron la no participación de la selección uruguaya en el Primer Mundial de Baloncesto disputado en Buenos Aires, con retribución de gentilezas desde allende el Plata con la ausencia de la selección ya por esos días ALBICELESTE, en el Sudamericano de 1953 disputado en la cancha que supo asentar la Platea Olímpica de nuestro Estadio Centenario. Esos conflictos vuelven de tanto en tanto y es bueno resaltar que por tres años y en plena gestación del libro, tuvimos el Puente Internacional Gral. San Martín que une Fray Bentos del lado uruguayo con Gualeguaychú del argentino, desuniendo a dos pueblos con parientes y amigos a ambas márgenes del Río Uruguay. Todo eso destaca muchísimo más el rol que le cupo a Alejandro Pérez, el SEÑOR Alejandro Pérez, omitiendo o al menos pasando por arriba, momentos de rispideces con los uruguayos, que muestran su condición de profesional a tope y apasionado pero sumamente objetivo en esto del periodismo relacionado con la pelota naranja. Uruguay, como ninguna otra selección tendrá algunos privilegios justamente ganados en este libro. Tres fotos a página entera de otros «monstruos», todos ellos rivales a nivel local y compañeros en la selección del Fogata. El gran goleador, Oscar Moglia (padre), que por propia boca, como nos los trasmitiera el Profe Ruben Vázquez Falchi, tuvo a su mejor marcador en Uruguay en la zurda más hábil de todas, la de otro hijo de esta «Roja del Mercado Agrícola», Campeón Sudamericano en Cúcuta – Colombia 1955 y quedando al margen del grupo final para el Sudamericano de Montevideo 1953 como uno de los dos últimos eliminados, tal vez por su juventud, Miguelito Falchi, que en noviembre próximo se recordarán 55 años del accidente automovilístico más tonto de todos pero que truncó la carrera de otro grande surgido en el antiguo barrio del «Buen Pastor». Esta foto fue cedida por el diario El País de nuestra capital para el libro en cuestión. La segunda foto del jugador que hasta la llegada de Horacio «Tato» López en Valdivia – Chile 1977, entrando a último momento por enfermedad del ex reductense, Fernando «Lechuga» González, fue el más joven de todos en integrar la selección uruguaya a falta de 71 días para su cumpleaños 17, Don Raúl Ebers Mera que ganó la confianza del por entonces seleccionador uruguayo y entrenador del Club Sportivo Capitol, Prudencio «Pencho» De Pena, que iba a ser el primero en obtener el Campeonato Sudamericano como jugador en la VIII edición en Montevideo 1940 y como técnico, también de local en la XV edición cumplida en 1953, en ambas oportunidades en la cancha de la Platea Olímpica del Centenario. La tercera, al decir de las crónicas de la prensa de esos días, del Gran Capitán de nuestras selecciones, el olimpista que se hizo famoso vistiendo la camiseta de las «Alas Rojas» en la cancha de la calle Carve, dejando la Cúpula de Av. Garzón para festejos como técnico e hincha del club de sus amores, Don Roberto Lovera, padre de Daniel, que llevará a nuestro Montevideo BBC a la primera disputa de una Liga Uruguaya de Basketball en el 2010 – 2011. Y cuando los tiempos apremiaban y los espacios en el libro, como el aro esperando un lanzamiento personal definitorio con el partido terminado, se achican, hubo un espacio para uno que va a MARCAR A FUEGO las páginas de esta Biblia Deportiva Sudamericana, ni más ni menos que el «FOGATA», NELSON DEMARCO. Un tipo según dicen de carácter fuerte, con determinación a la hora de cerrar partidos, normalmente encargado de los rivales más complicados, con presencia, con la 34 del MONTE en pecho y espalda. Tetra Campeón Sudamericano con Uruguay en Río de Janeiro 1947, Asunción 1949, Montevideo 1953 y Cúcuta 1955, perdiendo en éste último el invicto de cuatro torneos ante Argentina. Un tipo que fue recibido por el mismísimo Presidente de la República, Don Tomás Berreta que aún indispuesto tuvo un instante para estrechar su mano junto a la delegación Campeona de Río de Janeiro 1947, a su vuelta en la residencia presidencial, un viernes 20 de Abril de ese año. Un ganador nato, las perdidas no serán contadas en este portal del club que lo vio nacer y del cual nunca se alejó a pesar de la jugosa propuesta que recibiera del Club Atlético Peñarol. Si algún otro quiere buscar los puntos flacos del Fogata, que lo haga, está en su derecho, él merece que le destinen tiempo. De República y Martín García al podio celeste más alto de todos, en los 95 años recién cumplidos por la Federación Uruguaya de Basketball, ningún otro supo ser tener más lauros que Nelson «Fogata» Demarco. Con NUESTRO, Claudio «Pata» Pereira en Neiva, es probable que la primera mirada a la foto del Fogata en el libro de los Sudamericanos sea la suya. El Profesor Ruben Vázquez Falchi, un referente del Montevideo Basket Ball Club como basquetbolista que supo vestir la camiseta que más queremos con hidalguía, posteriormente periodista de los más grandes que tuvo el básquetbol uruguayo, tan objetivo como Alejandro Pérez siempre, al tomar conocimiento que su colega argentino, iba a incluir la foto del jugador uruguayo que vistiendo la camiseta celeste tuvo más presas colgando de su pecho internacionalmente, manifestó tajantemente: «A este muchacho habría que hacerle un monumento». Más allá de la amistad que cosechó con el famoso «Fogata» Nelson Demarco, Don Ruben seguro que evaluó la parte netamente deportiva del Fogata para emitir tal juicio. Neiva ya tiene fijado su lanzamiento oficial del libro; seguramente Buenos Aires será lugar para el segundo lanzamiento y Montevideo, por haber sido sede del Primer Campeonato Sudamericano, desde nuestra posición busca recibir al periodista amigo Alejandro Pérez para un tercer lanzamiento. Que las autoridades de FIBA AMÉRICA nos ofrezcan esta posibilidad sería motivo de alegría del pueblo uruguayo. Valórenlo!!! Alejandro fue Jefe de Prensa de la Confederación Argentina de Basket Ball en los mejores años de la selección mayor de su país y actualmente ostenta igual cargo en la Asociación de Clubes Basketball de Argentina y en la Liga Nacional Argentina, portal por el cual relata el Sudamericano de Neiva. www.lnb.com.ar GRACIAS SEÑOR ALEJANDRO PÉREZ. Att. MONTEVIDEO BASKET BALL CLUB
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